1. Disfruta de cada momento

Esto me hace hervir la sangre. Instantáneamente todos actúan como si yo estuviera disfrutando de todo, como si estuviera en vacaciones de primavera en Cabo o algo así. Tenía leche seca hasta en los rollos y bolsas en los ojos por meses. (Esperen, borren eso. Cuatro años). De pronto tengo el trabajo más duro que jamás haya tenido y ¿debo disfrutarlo todo? ¿Cada-momento-de-vigilia? ¡Demonios! La verdad sea dicha, no estaba disfrutando muchos momentos cuando tuve a un recién nacido gritón gritándome. Seguro, estaba loca de amor, obsesionada incluso, con mi nuevo bebé. Pero estaba exhausta más allá de todo lo que hubiera experimentado hasta entonces. Mis pechos dolían. Mi espalda dolía. Estaba sola casi todo el tiempo y mi bebé gritaba como si lo estuvieran matando durante las diez horas en que mi esposo estaba en el trabajo. Pensé que dormir y ducharme habían desaparecido de mi vida para siempre. Me comenzó a parecer que estaba haciendo algo muy, muy mal, cuando escuchaba a la gente decirme que disfrutara de cada momento. No fue hasta mucho después que me di cuenta que la razón por la que ellos dicen eso esporque ellos se olvidaron completamente de disfrutar cada momento y no querían que nosotras cometiéramos el mismo error. También ellos olvidaron exactamente por qué no los disfrutaron.
2. Tómate tiempo para ti
Las personas me decían esto todo el tiempo cuando era una nueva madre y yo pensaba ¡Qué mala onda! ¿Qué es lo que estoy haciendo mal que no puedo encontrar este misterioso “tiempo”? Cuando estás ligada a un pequeño humano 24/7, escasamente puedes recordar que alguna vez tuviste el tiempo para hacerte un sándwich y al mismo tiempo para comértelo. A menos que la persona que da este consejo venga en camino a tu casa a cuidar al bebé, éste es un consejo malísimo.
3. No te sientas culpable

El hecho es que la culpa sigue a las nuevas madres como su sombra. He conocido a muchas madres fantásticas, pero no he conocido a ninguna, especialmente madres primerizas, que haya evitado exitosamente el sentimiento de culpa. Una sugerencia mejor sería, “está bien batallar con equilibrio. Toma tiempo conocerte a ti misma como madre y descubrir qué funciona.” Ojalá alguien me hubiera dicho esto a mí. Sentir un poco de culpa parental es normal. Sólo significa que nos importa y que estamos descubriendo qué es lo importante. Sentirse culpable por sentirse culpable es una carga demasiado grande. Corta el cordón umbilical.
4. Duerme cuando el bebé duerma

El consejo más falso de todos. Los recién nacidos duermen por aproximadamente doce minutos a la vez, dieciocho si son dormilones. Más aún, la mayoría de las veces esto ocurre en ti. A menos que tengas narcolepsia, no te quedarás dormida en el minuto que tu bebé cierre los ojos. Lo más probable es que aún estés tratando de comerte ese sándwich por temor a morir de hambre.
5. Si estás calmada, tu bebé estará calmado
Si, los bebés son buenos para percibir las energías negativas y volverse locos. Pero, si estás calmada, eso no garantiza que tendrás un bebé calmado. De ninguna loca manera. Si eso fuera verdad, me habría drogado por dos años y me habría extasiado con mi dulce y calmado bebé mientras comía Doritos y amamantaba las calorías extras. Algunos bebés son sólo unos pequeños bribones y pueden convertir a una madre fría como un pepino, en una bribona también.
6. Sólo sigue tus instintos

Bueno, algunas veces esto es verdad. Pero nos comprometemos con esta idea tan a menudo que deberíamos tener todas las respuestas en forma inherente; ellas deberían llegar mágicamente a nosotras al llegar el bebé. Deberíamos saber amamantar, envolver, aspirar los mocos de su nariz etc. etc. etc.… y cuando no lo sabemos, nos sentimos fracasadas. Sería mejor si nos dijeran “Yo he estado donde te encuentras hoy, y puede ser muy intimidante. Estoy aquí por si tienes preguntas.”
Por el bien de las madres primerizas en todas partes, ¿podemos llegar al acuerdo de evitar entregar esas perlas de sabiduría? Démosles lo que realmente necesitan: una mano.
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