Síguenos en nuestras redes sociales:

Social Icons

Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google+ Sígueme en Instagram

jueves, 1 de enero de 2015

4 verdades acerca de nuestros cuerpos posparto

1. Nunca volverán a ver lo mismo otra vez

Sus cuerpos han cambiado. Para siempre. Incluso si consiguen volver a su peso de antes del bebé, esos kilos estarán en todo tipo de lugares diferentes. El terreno ha cambiado y se estiró, cuelga en los lugares más incómodos y rellena en otros. Para mí, algunas partes se sienten peor que otras: la forma en que la parte inferior de mi trasero cuelga de mi traje de baño; el nuevo pliegue de piel en mis rodillas, por llevar todo ese peso extra durante nueve meses (tres veces); mi ombligo flácido.
Otras partes se han vuelto más hermosas de lo que eran antes: la curva de mis caderas; pómulos más pronunciados; un pelo exuberante, infundido por hormonas.

2. Su cuerpo no va a funcionar como lo hizo una vez

embarazada
No sólo es el aspecto de tu cuerpo lo que ha cambiado de manera irrevocable, sino la forma en que funciona también. Probablemente no seré capaz nunca más de correr 5 millas de nuevo sin sentir undoloroso pellizco en mi cadera derecha. Un vientre totalmente plano puede ser una cosa del pasado, no importa cuántos abdominales haga en un día. No puedo hacer saltos sin escurrir pis. Sostener un tablón sinsoltar mi vientre o encorvar mis hombros es siempre una meta. Dos años y medio después de que mi tercera hija llegara, todavía estoy averiguando qué cosas funcionan y tratando de dejar de lado lo que no.

iStock_000051916940_Large

3. Tu cuerpo va a hacer cosas increíbles que nunca soñó que podría hacer

Tu cuerpo no te fallará cuando te levantes por cuarta vez en el medio de la noche para alimentar a un bebé hambriento. Serás capaz de sujetar a un bebé de un 1 año de edad o a un niño pequeño por largos períodos de tiempo –mientras lo mimas, calmas, o callas- y tus bíceps crecerán fuertes y definidos. Tu núcleo se aprieta y se mantiene firme en su lugar a medida que levantas a tu hijo de la cuna o lo recibes cuando salta de la cama a tus brazos. Yo no sabía lo rápido que podía correr hasta que mi niño se deslizó de mis manos y corrió hacia el estacionamiento. Te sorprenderás. Maravíllate de lo que eres capaz de hacer con este nuevo cuerpo de mamá.

4. La belleza está donde la encuentras

La charla sobre la belleza después del embarazo es implacable. Lo entendemos: sí, nuestros cuerpos se hundieron, se arrugaron y se transformaron en gelatina y no, eso no significa que de pronto seamos feas, pero cada uno de nosotros catalogamos estos cambios con distintos grados de auto-aceptación.
Nuestra cultura obsesionada con el cuerpo no ayuda a prepararnos para nuestros cuerpos post-bebé, ni para sentirnos bien acerca de ellos. El reto es mandar a volar todo eso y darse cuenta de que no es sólo nuestro cuerpo lo que ha cambiado. La forma en que vemos el mundo es diferente también. La bellezaabunda en los lugares más inesperados, haciendo que lo pequeño y mundano repentinamente sea magnífico. Recuerdo que miré las pestañas increíblemente largas de mi hija mientras dormía, pensando que eran las cosas más hermosas que había visto nunca. ¿Y quién no ha llamado al popó de su nuevo bebé hermoso? El truco consiste en tener esta versión ampliada de la belleza: las suaves líneas alrededor de los ojos, ya sea por sonreír o por falta de sueño, te hacen más interesante. Tu voz cantante, que rara vez utilizabas, ahora suena sublime cuando llevas a tu hijo a dormir. ¿Y ese trasero más redondo? Está sexy. Punto final.
Estas son las verdades sobre mi cuerpo post-bebé. Siendo realistas, todavía lucho por aceptar el cuerpo que tengo y lo que puedo y no puedo hacer. No voy a negar que me pongo celosa de las madres famosas con sus entrenadores y sus comidas bajas en calorías ya preparadas. No estoy emocionada con mi vejiga que sufrió un encogimiento increíble, ni con mi infinito dolor de espalda y el hecho de que poseo un par de fajas.
Aun así, no hay vuelta atrás, así que ¿por qué perder el tiempo sintiéndome mal por ello? La opción que tiene más sentido es la de aceptar el cuerpo de mamá que tengo y nunca, nunca renunciar al vino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
Blogger Templates