1. Comienzan a asumir los mismos hábitos, intereses y formas de ser de su pareja.
¿Alguna vez te has dado cuenta cuánto pueden cambiar los amigos cuando están en una relación? Después de salir por un tiempo, desarrollan nuevas metas e intereses, utilizan nuevas palabras y frases o tienen nuevos hábitos. Es el proceso de integración de la pareja en el uno mismo.
2. Apoyan mutuamente las oportunidades que el otro pueda tener para crecer.
El crecer enfrentando nuevos desafíos, como entrenar para una media maratón o estudiar fotografía digital, es una sensación maravillosa. Estas oportunidades benefician a la persona que vivirá al proceso de autocrecimiento pero también mejorará la relación (sólo si la pareja ofrece un apoyo activo) utilizando comentarios como “Te apuesto a que serías muy buena/o en eso” en vez de algo como un simple “me parece bien”.
3. Comparten sus emociones.
El simplemente hablar con tu pareja no es suficiente. Las personas que están en una relación fructífera se comprometen a comunicar sus pensamientos e ideas con la pareja. La gente puede fácilmente revelar datos acerca de ellos mismos a otras personas pero compartir ideas privadas, reacciones y sentimientos. Es la ruta para lograr una conexión con la pareja.
4. Son cariñosos.
Las parejas que se involucran con frecuencia en muestras de cariño físicas, como besarse en los labios, abrazarse, besarse en la cara, masajearse o acurrucarse, tienden a ser más felices y se muestran más satisfechos con su relación.
5. En las relaciones prósperas, las parejas ven los lados positivos del compromiso.
Estas personas ven sus relaciones como una cosa en la que quieren participar, y no como algo en lo que deben participar. Promover las visiones positivas del compromiso es un signo seguro de una relación próspera.

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